Juntemos las manos y oremos
al dios que queramos,
mientras las palabras sean de amor.
Juntemos las manos y oremos
con los ojos cerrados
y dejemos que el temor de la extrañeza
recorra nuestras extremidades.
Juntemos las manos, los labios y oremos
conjuguemos verbos en los que queramos creer.
Juntemos las manos, los labios, los cuerpos
y oremos
dancemos en el mar profético que nos distancia.
Juntemos las manos, los labios, los cuerpos,
las mentes y oremos
construyamos laberintos donde perdernos.
Juntemos las manos, los labios, los cuerpos,
las mentes, las almas y oremos
exploremos lo infinito,
y si un día nos cansamos de orar juntos
que desaparezca este dogma.
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